viernes, 14 de noviembre de 2008

Salvar hormigas

Mi madre iba con el bulto de ropa hacia el lavadero de cemento, donde el cepillo y el jabón blanquearían las camisas y desempercudirían los pantalones. La alarma se extendía sobre mi hermana y yo, al ver peligrar a las ingenuas hormigas que transitaban bajo la pila aún cerrada. Comenzaba entonces la carrera para salvar parte del imprudente hormiguero, ajeno al exterminio que mi mamá provocaría con el agua y la espuma. Niñas un tanto locas, dirían los vecinos, al vernos recuperar los minúsculos insectos que ellos ni percibían sobre el cemento gris.
Con el tiempo y miles de hormigas que no he podido salvar de la debacle, comprendí que lo nimio siempre está en peligro de ser barrido. Las revoluciones y las guerras arrasan con lo pequeño; con todo aquello que no aparece en las estadísticas ni en los grandes libros de historia. Las diminutas cosas que dan cuerpo y vida a una sociedad perecen cuando se abre la pila de los cambios violentos y de los conflictos bélicos.
El sabor de una fruta perdida en la memoria, una tarde en el contén del barrio hablando a máscara quitada, un ternero trotando en el campo sin temor a ser sacrificado ilegalmente, una limonada fría que no te ha costado una hora de cola. Todo eso forma parte también del hormiguero, aunque esas “lavanderas” que quieren limpiar y sacudir un país, crean que son antojos de minúsculos bichos.
Sigo siendo aquella niña temerosa de los que quieren cambiarlo todo, con recelo de los que proponen dar cepillo a las estructuras tradicionales। Me fío más de la pequeñez de las hormigas, de su constante caminar y de su lenta posesión de los espacios. Ellas, que aún son barridas por los chorros de agua, un día cerrarán por sí mismas las pilas.

El Blog de Yoani Sánchez, es reproducido fielmente del blog original। En un intento de expandir aun más la voz de esta joven bloguera, prisionera en su propia tierra

Atte. Abel Desestress
Direccion del Blog Original: http://desdecuba.com/generaciony/